Conclusión

 “Los asesinatos de mujeres derivan en un patrón cultural y menos al fenómeno de la violencia social por el crimen organizado”, asegura el INEGI. La conclusión es alarmante y habla de una sociedad machista que no respeta la vida de las mujeres.

La mayoría de los asesinatos ocurrieron en la vivienda particular lo que habla de altos niveles de violencia familiar, empezó a crecer el número de las mujeres asesinadas en la vía pública. La mitad de los asesinatos ocurrieron en la calle. De cada 100 mujeres fueron ahorcadas, estranguladas, quemadas, lesionadas con objetos punzocortantes o golpeadas con objetos. 

La representante en México de ONU Mujeres sostiene que la violencia más frecuente contra los mujeres en el país viene de sus parejas o exparejas. Y advierte del problema general y muy grave de la impunidad de los asesinos.

El número de los asesinatos contra las mujeres es una tragedia y una vergüenza nacional. El gobierno, las iglesias, las escuelas y la sociedad civil organizada deben trabajar de manera coordinada, para enfrentar de manera decidida el problema. La familia, en muchos casos, es una escuela de violencia contra las mujeres que explica, en buena parte, el carácter estructural de los feminicidios.

“es paradójico porque hay un esfuerzo por parte del Estado para comprometerse con la protección de los derechos humanos de las mujeres, pero los casos aumentan. La violencia es estructural”.





 

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